TEMAS DE MISIONES Lunes 12 de Marzo de 2001
JUAN MARTÍNEZ ASUMIÓ COMO NUEVO OBISPO DE POSADAS
Juan Rubén Martínez, nuevo Obispo de PosadasMás de dos mil personas, entre las que se encontraban las autoridades provinciales y municipales, obispos y religiosos de toda la región, estuvieron en la calurosa tarde del sábado 10 frente a la Catedral de la capital provincial para acompañar al nuevo obispo Juan Rubén Martínez en el acto de asunción de su nuevo destino: la diócesis de Posadas, que tiene jurisdicción desde el centro al sur de Misiones.

Con un mensaje de fuerte compromiso social, Juan Rubén Martínez (48) asumió el obispado de Posadas, tras un año de administración diocesana del párroco de la Catedral, Víctor Arenhardt.

El anterior obispo, Alfonso Delgado, había partido de la diócesis en Semana Santa de 2000, para hacerse cargo de la Arquidiócesis de San Juan.

Se destacaron entre la concurrencia el nuncio apostólico Santos Abril y Castelló, los arzobispos de San Juan (Alfonso Delgado) y Resistencia, Chaco (Carmelo Juan Giaquinta), el gobernador Carlos Eduardo Rovira y el presidente provisional del Senado, Mario Aníbal Losada.

Delgado y Giaquinta fueron antecesores de Martínez, cuarto en la lista de obispos de la diócesis, el primero de los cuales -Jorge Kemerer- estuvo 28 años en esa función, cuando la jurisdicción abarcaba todo el territorio provincial.

En el acto hubo ofrendas de los docentes "con salarios bajos" y de los productores con "precios devaluados", tal como se anunciaban por los altavoces.

El lema de Martínez es "Predicamos a Cristo Crucificado" y en su primer contacto episcopal con los feligreses pidió "que salgan a divulgar la palabra de Dios".

El nuevo obispo pidió a los políticos "magnanimidad" y grandeza a la hora de hacer campaña y de tomar decisiones, deslizando la idea de crear un polo social similar a su iniciativa en Reconquista, Santa Fe, donde fundó la Comisión de Justicia y Paz para negociar políticas de contención con el gobierno.

El cuarto obispo de Posadas se reunió con los periodistas el sábado por la mañana mostró mucha cautela al responder algunas preguntas, "porque todavía no conozco bien la realidad de la diócesis".

Monseñor Martínez resaltó que estará más del lado de los reclamos que del sector político.

Antes de la misa de asunción, Monseñor Martínez recibió por la mañana a la prensa en el Obispado.

Martínez fue muy preciso al explicar que "me tomaré un tiempo para conocer la realidad de la provincia y la realidad de mi diócesis" que abarca a la mitad de Misiones.

Según expresó, su intención es involucrarse de lleno con la realidad misionera, para ahí si diagramar lineamientos, tanto en temas referentes a las cuestiones internas de la iglesia -referidas por ejemplo al trabajo con Cáritas-, como en cuestiones generales de la comunidad tales como lo económico/social, los aborígenes y la relación con el poder político.

Remarcó que su preocupación durante su misión pastoral va estar en "la acción evangelizadora de la Iglesia y por su puesto en la caridad".

Como ya lo hizo en su gestión frente a la diócesis de Reconquista (Santa Fe), anunció que apuntalará su misión evangelizadora y social en el trabajo de los laicos, apuntando a valorizar el papel de ese sector de la iglesia.

Adelantó que es posible que funde una comisión de laicos que se ocupe directamente de los conflictos sociales, tal como fue en Reconquista la Comisión de Justicia y Paz.

El nuevo pastor de la diócesis del sur de la provincia expuso su intención de tener una buena relación y diálogo con el poder político, porque "la Iglesia debe tener diálogo con todo el mundo", aunque aclaró que "después vendrán la situaciones concretas y los problemas", pero insistió con que "yo no conozco suficientemente los antecedentes de la realidad local, más allá de lo que pude haber leído por algún medio nacional cuando hubo alguna situación en su momento".

"Necesitamos que haya una política sana, sumida en la búsqueda de valores éticos y fundamentalmente en la preocupación por la gente y alejada de la búsqueda del poder", pues la vocación política es una cosa necesaria "porque confiamos en la democracia", subrayó.

"El contacto con los barrios, para acompañar a la gente humilde, será fundamental para desterrar la imagen de que el obispo tiene que estar para hablar con el gobernador, también estaré cercano a la última escuelita del último lugar de la diócesis", sostuvo enfáticamente.

Para el obispo, el tema social es fundamental pero no exclusivo y adelantó que tiene el deseo de comprometerse, como pastor, en toda la problemática social.

Opiniones
Antes de finalizar la celebración, el gobernador Carlos Rovira se dirigió al nuevo obispo dándole la bienvenida ante la feligresía y la provincia de Misiones, que seguía la celebración en directo por la TV estatal provincial.

"Es para mí un inmenso honor compartir la primera presencia en su ejercicio pastoral, recordando y compartiendo en este día de alta significación espiritual, valores y la más importante riqueza del pueblo misionero", dijo el mandatario.

Acto seguido obsequió al nuevo obispo con una obra pictórica del talentoso "Mandové" Pedrozo.

El senador nacional Mario Losada, dijo a su vez ante el requerimiento de los medios, que  "recibir al nuevo obispo, sin dudas nos va a dar la paz que tanta falta nos hace", sin dejar de ocultar su orgullo por participar en la celebración.

El intendente de la capital provincial, Juan Manuel Irrazábal, anticipó: "Voy a ponerme a disposición del nuevo obispo, como posadeño y misionero. Quiero decir que valoro que en su mensaje inicial haya tenido muy en cuenta que cualquier transformación de la sociedad va a partir de lo cultural, más allá de las doctrinas de los credos y de los dogmas, si nuestro pueblo no tiene algunas transformaciones culturales, para cambiar la cultura de la sociedad frívola y vacía de otros valores, todo va a ser inútil, así que lo vamos a acompañar en el esfuerzo".

A su tiempo, el ministro de Educación, Pablo Tschirsch, comentó "que la tarea pastoral que viene a cumplir el Obispo va a ser muy importante y mi deseo es lo mejor para su ministerio".

Antecedentes del obispo Martínez
Juan Rubén Martínez nació en Olivos (Buenos Aires) el 20 de enero de 1953.

Estudio abogacía en la Universidad Nacional de Buenos Aires e ingresó al Seminario Episcopal "San Agustín", donde estudió Filosofía y Teología. Posteriormente obtuvo la Licenciatura en Teología en la Pontificia Universidad Católica Santa María de los Buenos Aires.

Fue ordenado sacerdote el 22 de diciembre de 1979 en San Isidro y durante cinco años se desempeñó como Director Espiritual y Vicerector del Seminario de San Isidro, además de ser miembro de la Junta Diocesana de Catequesis, sin dejar de lado la atención pastoral en los barrios.

En marzo de 1985 llegó a Resistencia, Chaco, como Rector del Seminario Interdiocesano del NEA -"La Encarnación"-, fue asesor de la Pastoral de la Juventud y compartió la atención pastoral en los barrios de la capital chaqueña.

Designado Obispo de Reconquista (Santa Fe) por el Papa Juan Pablo II, tomó posesión el 19 de marzo de 1994.

En el ámbito regional, está a cargo de la Secretaría de los Obispos del NEA y en el ámbito nacional es miembro de la Comisión Episcopal sobre Sacerdocio, Seminarios, Vocaciones y Diaconado Permanente. Además está a cargo de la Subcomisión Nacional de Seminarios y miembro de la Comisión Episcopal de Misiones.

El 23 de noviembre de 2000 fue nombrado Obispo de Posadas, adonde llega con el antecedente de las tres líneas pastorales elaboradas entre laicos, sacerdotes y religiosas en su anterior destino: a) Una pastoral familiar planificada y organizada; b) En el compromiso del laico en el mundo; c) En ser una Iglesia profética y misionera, abierta y servidora.

El primer sermón
A continuación se reproduce el primer sermón pronunciado por el obispo de Posadas, monseñor Juan Rubén Martínez, en la Catedral de Posadas el sábado 11 de marzo de 2001.

Muchas veces he predicado sobre el misterio del amor de Dios, seguramente, por la experiencia y por el ejercicio sacerdotal, debo confesar en esta tarde que ante este nuevo llamado y misión, se me ha hecho más patente este gran misterio del amor gratuito de Dios y de la propia pequeñez.

Vengo desde la Diócesis de Reconquista, allí fui ordenado Obispo y di mis primeros años.

Quiero tenerlos presentes en esta oportunidad a todos los reconquistenses. Quiero agradecerles estos años compartidos; con ustedes viví con gozo e intensidad, y tengan la certeza de que lo que se ama es permanente y queda en el corazón.

Llego a la Diócesis de Posadas. Es aquí donde pondré mi corazón. Llego para estar entre ustedes; llego a una tierra cargada de historia. Su nombre, Misiones, nos recuerda el amor evangelizador de los padres jesuitas, sobre todo San Roque González y sus compañeros mártires.

Tierra cargada de historia, llena de riquezas, sufrimientos y desmembramientos.

Historia de un siglo XX que acabamos de terminar, marcada por la fuerza del progreso y la presencia misionera y comprometida. Historia de la provincia hecha diócesis, y de su primer obispo, Monseñor Jorge Kemerer.

Desde su proyección Pastoral, se siguió caminando, historia caminada silenciosa y fecundamente, junto a tantos laicos, consagrados y sacerdotes...

A este largo camino vengo a sumarme como obispo y pastor para servir.

Por este camino seguiremos caminando para ser una iglesia misionera y diocesana.

Evangelizar, en definitiva, es anunciar a Jesucristo.

Nosotros predicamos a un Cristo crucificado. Éste es un anuncio profético que va a contra pelo de nuestra historia del presente con sus nuevos desafíos, época que por ser excesivamente mercantil, triunfalista y marginadora, necesita de este anuncio para construir una cultura más humana que le abra las puertas a Cristo, para construir la civilización del amor.

Quiero señalar tres cosas, la acentuación de una eclesiología de comunión, la evangelización de la cultura, llegar evangélicamente a todos, sobre todo a los más pobres.

Aunque pasaron muchos años, aún estamos descubriendo que es indispensable entendernos como un pueblo de dios, entender la relacionalidad de las diversas vocaciones, la diversidad de dones, y la necesaria comunión. Comunión que es una necesidad de la iglesia.  En este sentido, la profundización del camino de una pastoral más orgánica, no es una opción, sino que responde a una necesidad eclesiológica y es una exigencia evangélica y condición de credibilidad para evangelizar.

En segundo lugar, la evangelización de la cultura. Éste será el gran desafío de este nuevo milenio. Nos damos cuenta que nuestro tiempo corre el riesgo de ser cada vez menos cristiano.

El Concilio nos orientó a tirar el ancla evangelizadora en el mundo: amarlo para evangelizarlo; descubrir las semillas del verbo para anunciarlo a Jesucristo, potenciar el laicado en su misión específica de transformar las realidades temporales.

En tercer lugar, el llegar evangélicamente a todos, sobre todo a los más necesitados.

En las líneas pastorales del año 90 nos decían que el humanismo contemporáneo, en la medida que se olvida de Dios, tiende a desentenderse del pobre y del débil.

El que seamos una iglesia misionera que no excluya a nadie y salga al encuentro de todos, pero sobre todo a los más necesitados, ayudará a la credibilidad del anuncio y a que como iglesia podamos ser testigos de la esperanza. (Vox Populi)

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