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TRAS
ENOJO ABORIGEN VOLVIÓ LA TRANQUILIDAD AL OESTE FORMOSEÑO
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La furia se había
instalado en la localidad formoseña de El Deslizadero. Más
de 100 aborígenes atacaron a criollos acusándolo por la muerte
de un joven de la comunidad. Ahora volvió la normalidad, interviene
la Justicia pero todavía no hay explicación a la violenta
reacción. El miércoles de la semana pasada un grupo de más
de 100 aborígenes atacó a padre e hijos criollos responsabilizándolos
por la muerte de un joven de la comunidad que, según la autopsia
oficial, habría muerto por un paro cardiorrespiratorio y sin golpes
visibles. En la furia de los integrantes de la comunidad de El Deslizadero
en el extremo oeste provincial, quedaron heridos este pequeño productor
ganadero y su hijo, además de un integrante de la policía
que recibió un disparo de bala calibre 22. Todos debieron ser hospitalizados.
“Ahora la situación ya es
normal e interviene la justicia para determinar los responsables de los
hechos”, afirmó el Subsecretario de Gobierno, Aldo Ingolotti.
En El Deslizadero que está a 17 kilómetros de la localidad de El Quebracho en el departamento Ramón Lista, habitan unas 50 a 60 familias que tienen poco más de 2500 hectáreas de tierras con título. Y fue el epicentro de un hecho sin antecedentes en la provincia, sobre todo por las características de las etnias que habitan este territorio. “Todavía no encontramos explicación a esta reacción”, explicó el diputado provincial Roberto Vizcaino que reside en el oeste desde el año 1971 y que fue director del Instituto de Comunidades Aborígenes de la provincia por varios años. Vizcaino sostuvo que siempre “existió una buena convivencia” entre criollos y aborígenesy contó que durante la autopsia al joven aborigen, estuvieron cuatro representantes de la comunidad que “no vieron nada anormal”. Afirmó que ha vuelto la calma y que estuvo visitando el lugar del hecho “para poder intervenir de alguna manera”, explicó el legislador y reiteró que en años de convivencia “jamás se vivió un hecho de estas características”. Este grupo de aborígenes armado con palos, armas blancas y hasta de fuego generó un hecho que fue explicado por Vizcaino como “un problema cultural que tiene que ver con la aplicación de justicia”. Ahora la justicia “de los blancos”
es la que investiga para determinar tanto la muerte del joven aborigen
como los responsables de la violencia desatada en el extremo oeste formoseño. |
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