|
|
|
||||||
|
CRIOLLOS
SE RETIRAN DE ZONA FORMOSEÑA TRAS "REBELIÓN" ABORIGEN
|
||||||
|
El juez subrogante
del juzgado de instrucción de Las Lomitas, Francisco Orella, confirmó
la "rebelión" o "especie de reacción" de entre "150 y 200
aborígenes wichí" contra criollos por la muerte de un joven
aborigen. Los incidente se dieron en la zona de El Quebracho. A partir
de estos hechos, y pese a la promesa de los aborígenes que ya no
volverán a repetirse, los criollos están con miedo y muchos
ya se fueron del lugar o están pensando hacerlo. La médica
del centro de salud se fue, huyendo con su marido, porque también
habría sido amenazada por los aborígenes. La familia que
sufrió el ataque de los aborígenes, compuesta por Américo
Elba, su hijo Aníbal y su mujer Egidia Ruiz ya no piensan en volver.
"No quiero volver a ver un aborigen en mi vida", dice don Américo,
aún reponiéndose de la golpiza recibida, en su casa de Ingeniero
Juárez. Allí fue a visitarlo un vecino, Romualdo Palavecino,
quien comenta que después de los violentos sucesos también
se trasladó a Juárez, junto a su familia. "Quiero salir de
allá. No queremos volver", dice.
Don Américo dice que Teófilo Vázquez, otro ganadero, y la familia Jerez, también quiere abandonar El Quebracho. Y resalta que todos pretenden llegar a la capital para tramitar en la Dirección de Tierras una reubicación. "Difícil que se vuelva a poblar El Quebracho. Hay que buscar la forma de retirarse", afirma Américo Elba. El Quebracho es uno de los pueblos del extremo oeste que ha tenido mucho empuje en novedosos emprendimientos productivos que han dado resultados, como por ejemplo, una fábrica de charque, que es administrada por una comisión integrada por criollos y aborígenes. Allí, tanto criollos como aborígenes aseguran que no tienen ningún problema entre ellos. Y lamentan que "gente de afuera" haya generado el conflicto que hoy está despoblando el pueblo. Desde que sucedieron los hechos de violencia, la fábrica de charque se paralizó. Gutiérrez, un joven que trabaja allí lamenta la situación y dice que reina la desesperanza. "Tantos proyectos que teníamos para este año y ahora todo se va a la ruina. No sabemos ni qué va a pasar con la fábrica de charque, porque los criollos ganaderos, que son los que abastecen de materia prima, se están yendo", lamenta. Palavecino, un vecino criollo del lugar, dialogó con periodistas mientras cargaba en un camión todos sus muebles para abandonar El Quebracho. "Me voy por unos 20 o 30 días, por lo menos hasta que todo se calme. Acá nosotros entre criollos y aborígenes nos llevamos muy bien, nunca hubo problemas y trabajamos siempre juntos. Pero ahora después de lo que pasó con esa gente que vino de afuera no tenemos garantías que no vuelvan a hacer lo que hicieron. Para evitar que me pase algo, porque no hay garantías, tendré que irme. Aunque pienso volver porque acá tengo mis intereses. Pero tendrían que haber visto a los aborígenes que vinieron: parecía un ejército armado cruzando por el pueblo. Eso mete miedo", afirma. El juez Orella mencionó que
pese a que en un primer momento hubo resistencia de los aborígenes
de El Divisadero, luego se pudo hacer una nueva autopsia del cadáver
de Anselmo Díaz, y se confirmó que murió de un paro
cardiorespiratorio. Y afirma que los aborígenes de El Divisadero
quedaron conformes con esa información, pidieron disculpas y prometieron
que retornaría la tranquilidad. Y que justificaron su reacción
en que la Policía de El Quebracho aparentemente no respondió
a sus reclamos, cuando pensaban que se trató de un asesinato. (Con
información de La Mañana On Line) |
|
|||||
|
||||||
| Vox
Populi | Quienes
somos | Publicite
aquí | Contáctenos
El material de estas páginas es de reproducción libre y gratuita. Es obligatorio mencionar las fuentes informativas. |