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ARGENTINA
CLASIFICÓ PARA EL MUNDIAL Y DIEGO CARGÓ CONTRA LA PRENSA
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argentino venció 1 a 0 Uruguay, en el estadio Centenario, jugando
mal, sin merecer la victoria, pero sumó tres puntos y se clasificó
en forma directa al mundial de Sudáfrica. Mario Bolatti, cerca del
final del segundo tiempo, marcó el gol más importante de
los últimos tiempos del seleccionado nacional. Los de Tabarez irán
al repechaje ante Honduras o Costa Rica. El partido se jugó ante
una multitud en el estadio Centenario, con un mal arbitraje del paraguayo
Carlos Amarilla, quien expulsó en el segundo tiempo a Martín
Cáceres, de Uruguay.
Luego de conseguir la clasificación para Sudáfrica 2010, el entrenador del seleccionado argentino, Diego Maradona, decidió dedicarle el triunfo “solamente a los jugadores y al pueblo argentino”, para luego apuntarle directamente a la prensa. Y condicionó su presencia en el Mundial a una charla con Julio Grondona. “Quiero agradecerle al plantel argentino por haberme dado el privilegio de llevar a la Argentina al Mundial 2010. Y también quiero agradecerle solamente a la gente argentina, que se cruzó el charco y estuvo presente en Montevideo. Pero hay un sector que no se lo merece. Esto es para todos los que no creyeron en esta Selección, para los que me trataron como una basura”, sentenció Maradona, en el arranque de la conferencia de prensa que brindó luego de ganarle a Uruguay por 1-0. “Hoy estamos adentro, sin ayuda de nadie, con todos los honores, ganándole a un equipo como el uruguayo que se jugó la vida en todo momento. Jugamos como hombres. Es para todos ellos que no creyeron. Soy así, soy blanco o negro, gris no voy a ser nunca en mi vida…”, continuó descargando su bronca el DT de la Selección. ¿Vas a dirigir en el Mundial?, lo consultó un periodista. Y la escueta respuesta del ‘Diez’ abrió un nuevo prónostico de tormenta: “Tengo que hablar con Julio Grondona”, disparó. No hubo repreguntas sobre el tema. Cuando otro cronista calificó de “cauteloso” su planteo táctico en el estadio Centenario, Maradona explicó que “teníamos dos resultados, porque ganar o empatar nos clasificaba al Mundial. Por eso, programamos el partido así. Y eso no es retroceder, eso no es ser cuidadoso. Podría haber puesto a Pareja, que lo tenía en el banco, y no lo hice. Puse a Tévez por Messi”, argumentó. Y siguió: “El equipo entendió el partido desde un primer momento y todo lo que hablamos en la charla técnica y entrenamos en el predio se dio en el partido”. “Así jugamos también contra Ecuador, pero erramos cuatro goles debajo del arco. Me estaban matando y me decían: ‘Dejá de versear’. Tengo el partido en video; si nos íbamos ganando 3-0 en el primer tiempo era justo. Después la pelota le pegó en el taco a Maxi (Rodríguez), Ayoví la clavó en un ángulo y nos ganaron. Pero el partido estaba bien planteado”, justificó. “Hoy sí se nos dio –prosiguió Maradona-, aquí tuvimos mucho más la posesión del balón que en el segundo tiempo en el Monumental, donde fuimos un espanto contra Perú y se los dije a los jugadores. Pero hoy entendimos cómo había que jugar y lo hicimos”. Finalmente, elogió la actuación de Juan Sebastián Verón. “Verón es un fenómeno, tenía un doberman atrás que le comía los isquiotibiales y estaba para salir. Pero me dijo: ‘Yo sigo’ y se la bancó como un hombre”, destacó. Y para el final, volvió a dedicarle un párrafo a la prensa: “¿Autocrítica? Sí, claro que tengo muchas, pero igualmente ya la hicieron toda ustedes. Dalma y Giannina me iban diciendo quién me pegaba y quién no. Yo me puse el buzo de DT para llevar a este grupo adelante y hoy este grupo me mantuvo como técnico. Así que le agradezco a los jugadores y al pueblo argentino, nada más”, concluyó. Argentina jugó mal, con un Lionel Messi más frío que la noche, defendiéndose todo el partido, pero Uruguay no le encontró la vuelta y por eso toda la alegría fue celeste y blanca en el mítico Centenario. En el arranque del partido Uruguay salió a "comerse crudo" a los dirigidos por Diego Maradona, presionando en todos los sectores de la cancha y generando situaciones de gol. Pese a que todos esperaban ese planteo uruguayo, obligado a ganar para esquivar el repechaje y para no depender del resultado de Ecuador, el equipo argentino pareció sorprendido por esta actitud. En el mismo comienzo del juego Luis Suárez desbordó por la izquierda y llegó a estar cara a cara con Sergio Romero, pero el arquero, cada vez más afianzado como titular, salvó a los de Maradona. A partir de ese momento y hasta los 20 minutos del primer tiempo todo fue de Uruguay, pelota, tiempo, espacios y situaciones. Con los dos puntas, Luis Suárez y Diego Forlán moviéndose por todo el frente de ataque, más el acompañamiento y la presión de los volantes, Uruguay arrinconó a Argentina, pero no fue profundo y cuando lo fue falló en el pase final. Javier Mascherano no podía agarrar la pelota, cuando la tenía Juan Sebastián Verón no tenía opción de pase y los volantes abiertos, Jonás Gutiérrez y µngel Di María, iban y venían sin ton ni son por las bandas, corriendo el aire. Así Lionel Messi y Gonzalo Higuaín, quienes siempre se trataron de mostrar, fueron "deglutidos" por el fondo uruguayo, que con Diego Lugano a la cabeza se tornó inexpugnable. Pero esa presión del local comenzó a mermar a medida que crecieron Verón y Mascherano, Martín Demichelis y Rolando Schiavi se ordenaron, Di María insinuó y el partido se emparejó. Argentina se adelantó en el campo de juego y ya el asedio de Uruguay no fue el mismo y comenzó a ganar el nerviosismo y la tensión en el estadio Centenario. Por eso, el primer tiempo finalizó en cero, con mal juego, con un equipo con ambiciones, el local, y otro temeroso, el visitante, pero que hasta ahí estaba logrando el objetivo. En el inicio del segundo tiempo Argentina se paró más adelante, con Mascherano y Verón parados en campo contrario y Uruguay llegando con remates de larga distancia, como uno de Forlán que Romero siguió bien de cerca paralizando los corazones de los argentinos en el Centenario. Y a los dos minutos hubo un quiebre, primero con la explosión del estadio con gol de Chile ante Ecuador, y después con el reclamo de las dos parcialidades, que viendo que sus equipos no jugaban a nada pidieron cambios. Los uruguayos reclamaron a viva voz la presencia del "Cebolla" Rodríguez y los argentinos pidieron la presencia de Martín Palermo. El juego era tan malo que los nervios y la tensión pasaron a segundo plano, para que comience a ganar la decepción por el paupérrimo espectáculo. Con el correr de los minutos los uruguayos comenzaron a desesperarse y Argentina en la contra tenía espacios y la sensación de todos en el Centenario era en ese momento que si Messi se despertaba se terminaba la historia de este clásico sudamericano. A los 30 minutos del segundo tiempo Maradona marcó que buscaría para el último cuarto de hora del partido, porque sacó a Di María, de los pocos que iban para delante, y mandó a la cancha a un lateral que cada vez que jugó de volante lo hizo mal, Fabián Monzón. Desde la tribuna los hinchas argentinos reclamaban a los gritos la presencia de Palermo, pensando que con el goleador de Boca el seleccionado nacional jugaría a lo grande, como marca su historia, atacando, perdiendo o ganando, como dice el dicho, con "las botas puestas". Pero Maradona sacó de la cancha a Higuaín y mandó a Mario Bolatti, cuya presencia se imponía pero no por el centrodelantero. Sin embargo, el fútbol tiene cosas impredecibles y entonces Cáceres le cometió una falta de amarilla a Jonás, recibió la segunda amonestación, fue expulsado y de ese tiro libre llegó el gol de Bolatti, quien con los ojos bien abiertos dentro del área mandó la pelota suavemente al fondo de la red. Argentina fue ese gol de Bolatti y nada más. Jugó en el Centenario como si no tuviera historia, pero le alcanzó para clasificarse, después de las dudas, al mundial de Sudáfrica. |
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